Importancia de la gestión de tesorería

La gestión de tesorería de tu compañía es posiblemente una de las tareas, de las muchas que tendrás que llevar a cabo en el día a día de la empresa, más importante y necesaria si quieres que tu negocio prospere. Con esta afirmación supongo que no me darán un Premio Nobel de Economía, pero sí pretendo resaltar que una buena gestión de la misma, te ayudará a planificar y tener el control financiero de tu negocio. 

¿A que me refiero con control financiero? 

Son pocos los negocios, y más cuando están empezando, que no recurren a una gestoría para que les lleven la contabilidad y les confeccionen  las nóminas. En la mayoría de las ocasiones, acudimos a la gestoría buscando una oferta, es decir, si me elaboran la contabilidad por 150 euros al mes, mejor que por 200 euros, al fin y al cabo, la contabilidad solo me va a servir para cumplir los requisitos legales de presentación de impuestos y legalización de libros, ¿no? 

Si cuando llevamos el coche al taller nos escandalizamos con el  precio/hora de la mano de obra, en una gestoría no es diferente, también tienen que ganar dinero y si os cobran 150 euros, no penséis que vayan a dedicar más de dos o tres horas al mes a vuestro negocio. Con esto solo quiero deciros que tendréis que ser vosotros quienes estéis encima del negocio, y seréis vosotros quienes os encarguéis de gestionar el flujo de cobros y pagos, no esperéis que la gestoría se encargue de esto, ya que es vuestra responsabilidad, y por tanto, encargarse del control financiero y del flujo de tesorería de la empresa es algo que debéis aprender a gestionar desde el primer día. 

¿Qué funciones tendrás que desempeñar para gestionar la tesorería de tu compañía? 

  • Gestión de cobro a clientes: Tendremos en cuenta los vencimientos de las facturas, las formas  de pago (transferencia, talón, pagaré, recibos domiciliados, etcétera) y el análisis de riesgos de clientes.
  • Gestión de pago a acreedores y proveedores: Negociación de condiciones en plazos, formas de pago, establecer días fijos del mes para pagar a proveedores, por ejemplo los días 15 de cada mes, etcétera
  • Gestión de otros pagos: como pueden ser el pago de la nómina a final de mes, el pago de los impuestos mensuales o trimestrales, etcétera.
  • Gestión de la caja y del efectivo: elaborando procedimientos internos, ingresos diarios de la recaudación del día anterior, cuadres de caja cuando se producen cambios de turno, etcétera.
  • Conciliaciones bancarias: que no es más que comprobar que todos los apuntes registrados en nuestras cuentas bancarias también aparecen reflejados en nuestra contabilidad.
  • Control de la liquidaciones por intereses de los bancos: Si nos hemos financiado con un préstamo, revisaremos que las liquidaciones que nos gira el banco se corresponden con las condiciones pactadas
  • Control de las comisiones bancarias: Si nuestro negocio cobra al contado mediante tarjeta, comprobaremos que las comisiones cargadas por el uso del datáfono se corresponden a las realmente acordadas.
  • Negociación bancaria: a la hora de contratar servicios como factoring, confirming, renting etcétera
  • Compra-venta de moneda extranjera y cobertura de riesgos por operaciones con divisas.
  • Control de la posición diaria de tesorería.
  • Elaboración de previsiones de tesorería a corto, medio y largo plazo; mediante estimaciones de cobros y pagos, conseguiremos planificarnos y así poder anticiparnos a posibles problemas de liquidez
  • Diseñaremos la política de financiación de la empresa: ya sea aportando nosotros el capital o mediante aportaciones externas.
  • Gestión de los excedentes de tesorería y políticas de inversión, o por el contrario, elaborar las políticas de financiación en el caso de que se produzcan déficits de tesorería.

Ya sea porque la elaboramos nosotros, o porque nos la confecciona una gestoría, es importante tener la contabilidad al día, y que nos sirva como herramienta de gestión a la hora de elaborar nuestro plan de tesorería.

Antes de despedirme quería recordaros algunos conceptos que, aunque para un financiero pueden resultar obvios, no lo son tanto para quien no está familiarizado. 

  • Confundir el dinero que entra en la caja con el beneficio: Me he encontrado casos en los que el dueño emplea el dinero generado por ventas para sus gastos personales, ya que lo confunde con sus ingresos personales, y se olvida que tiene que pagar impuestos, al personal y a proveedores.
  • No tener en cuenta el circulante: Abrimos un negocio y pensamos que solo necesitaremos el dinero para ponerlo en marcha, es decir, ordenadores, obra de acondicionamiento, maquinaria, mobiliario, etcétera, y nos olvidamos de las compras iniciales de producto y de los efectos que supone negociar pagar al contado y en cambio cobrar a 60 días, ¿Quién nos financiaría ese dinero hasta que cobramos de nuestros clientes?, también pasamos por alto que tendremos que pagar alquiler y nóminas, y si aún no tenemos el dinero de nuestros clientes no podremos hacer frente a los pagos.

Sólo aquellos que están dispuestos a buscar, serán capaces de encontrar la recompensa.

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