¿Se puede ser creativo?

Llevo años escuchando a muchas personas decir que no se sienten creativos, de hecho, yo era uno de los que pensaba que la creatividad era una característica única de los genios, e incluso consideraba que una de mis principales carencias era la falta de creatividad.

Con esto no pretendo decir que me haya convertido en un genio o en un visionario, pero al considerarlo uno de mis principales defectos, he trabajado y me he estado formando e informando al respecto para mejorar en lo que yo consideraba una de mis principales debilidades.

Como anécdota, os contaré que tengo una hija pequeña de seis años, y cuando me he presentado en su colegio, y he preguntado a sus compañeros de su clase cuántos saben pintar, todos levantaban la mano. Lo mismo ha sucedido cuando he preguntado si sabían bailar o cantar. ¿Os imagináis si esas preguntas las formulo en la Universidad a los estudiantes de último curso? Posiblemente, sólo los más osados levantarían la mano.

Esto se produce porque con el paso de los años nos vamos poniendo límites y tendemos a compararnos con genios, es decir, no sé pintar porque no pinto como Velázquez, o no sé cantar ni bailar porque no lo hago como Madonna o Michael Jackson.

Para ser creativos sería conveniente volver a ser niños, y experimentar de nuevo cómo seríamos sin las limitaciones que nos impone la sociedad a lo largo de los años, es decir, intentar cuestionar y no dar por sentado.

En los primeros cinco años de nuestra vida nos preguntamos “¿Por qué no?”, es decir, damos rienda suelta a nuestra imaginación y cuestionamos todo lo que nos rodea. De los cinco a los diez años nos preguntamos “¿Por qué?” ya que necesitamos satisfacer nuestra necesidad por descubrir y aprender de nuestro entorno. Lamentablemente, a partir de los diez, once o doce años empezamos a  perder nuestra necesidad por descubrir, pasamos a la etapa del “Porque” y comenzamos crear nuestras barreras y nuestros propios bloqueos mentales.

A continuación, os mostraré un famoso rompecabezas para poner a prueba vuestra habilidad mental y que para encontrar la solución tendréis que darle un nuevo enfoque. Se trata de unir los nueve puntos de la figura que se muestra más abajo utilizando líneas rectas y sin despegar el bolígrafo del papel, la mayoría de la gente utilizará cinco trazos, pero ¿Seréis capaces de hacerlo utilizando cuatro trazos?, ¿Y podréis hacerlo utilizando únicamente tres trazos?

9 puntos

 Os diría que para solucionarlo debemos romper con los límites que artificialmente nos forjamos en nuestra cabeza, pero si os cansáis, podéis descargar la solución pinchando aquí.

En definitiva, el pensamiento creativo consiste en generar ideas innovadoras que aporten soluciones a  nuestros problemas. Pero no siempre la solución viene precedida de una idea que resuelva el problema directamente, sino que la solución pasa por darle un enfoque diferente al problema, y eso es lo que llamamos pensamiento lateral.

Como ejemplo, ¿Os imagináis el drama que tuvo que ser antiguamente para un niño perder sus dientes? Con cinco años, se nos caen los dientes, empiezan a sangrar las encías y para colmo tenemos que sufrir que la gente nos vea como vampiros hasta que, de una vez por todas, los dientes decidan crecer. Pues bien, el problema principal nos haría buscar soluciones directas para evitar el sangrado, acelerar el crecimiento del diente, etcétera. Hasta que apareció en escena nuestro querido “Ratón Pérez” para dar una solución al disgusto sin que tengamos que ser expertos en medicina.

Ahora os toca a vosotros encontrar solución a vuestros problemas abriendo la mente a enfoques alternativos. Puede que no funcione el Ratoncito Pérez para todo, pero seguro que para muchas niñas, el momento en el que aparece el temido “periodo” puede resultar traumático, y como médicamente poco podemos hacer, pensemos en soluciones desarrollando el pensamiento lateral, una alternativa podría ser un viaje para niños mayores.

Ser creativo consiste en desarrollar tu talento para ir generando ideas, y no tienes por qué ser un genio ni haber inventado ni el fuego ni la rueda para generar ideas que aporten soluciones, solo se trata de creer, y no caer ni en el inmovilismo ni en la falsa creencia de no sentirse capaz, de ser así nadie sería ni atleta, ni cantante, ni artista de cine.

Para finalizar, os dejaré algunos consejos para ir generando ideas que aporten soluciones:

  • Practica actividad física que mantenga fresca tu mente.
  • Escucha música que te anime, no tiene por qué ser música clásica.
  • Enfoca la vida con sentido del humor.
  • Busca un lugar donde puedas concentrarte y generar ideas, puede ser en la cama, en el baño o incluso en el autobús de camino al trabajo.
  • Apóyate en personas que tengas como referencia, es decir, artistas, compositores, pensadores o incluso gente cercana en la que puedas decir ¿Cómo lo habría hecho él?
  • No trates de encontrar una idea grandiosa desde el primer momento, puedes unir dos ideas antiguas y fusionarlas en una nueva, es decir, la televisión y la bicicleta ya están inventadas, pero ¿y si creo una bicicleta estática con una televisión incorporada? Podría hacer bicicleta sin salir de casa al tiempo que veo la tele, ¿y si además le incorporo un reproductor de DVD y me pongo un video en el que voy por una carretera? Parece que hasta incluso he salido de casa. ¿Y si además le incorporo un ventilador o un secador de pelo? Hasta podré tener la sensación de sentir el viento en mis cabellos y hacer la experiencia más realista.
  • Aplicar lo que yo llamo mi teoría de reducir a lo absurdo y que consiste en plantear un mismo problema desde la situación más sencilla o incluso más absurda. Por ejemplo, existe otra famosa adivinanza mental que decía así:

Tres caballeros fueron a pasar la noche a un hotel y cuando se acercaron al conserje a preguntar por el precio de la habitación triple, éste les contestó que valía 30 euros la noche. Los caballeros pagaron los 30 euros, poniendo 10 euros cada uno y se marcharon a su habitación. Posteriormente el conserje se percató que el precio de la habitación ascendía realmente a 25 euros, pero en lugar de devolverle los 5 euros a los caballeros, decidió quedarse 2 euros y repartir los otros 3 euros, por tanto, la cuestión planteada es; Si cada caballero puso finalmente 9 euros, pagaron en total 27 euros, si además el conserje se quedó 2 euros, esto sumaría 29 euros, ¿Dónde está el euro que falta hasta llegar a los 30 euros? ¿Quién se lo quedó?.

Este problema resulta curioso porque la forma de contarlo incita al error, y a pesar de que nuestra mente no entienda inicialmente que algo falla, la realidad es que la ausencia de ese euro en el camino nos produce algún que otro quebradero.

La solución, puede pasar por reducir el mismo problema utilizando unas cifras más sencillas, es decir, plantearlo de la siguiente manera:

Tres caballeros fueron a pasar la noche a un hotel y cuando se acercaron al conserje a preguntar por el precio de la habitación triple, éste les contestó que valía 30 euros la noche. Los caballeros pagaron los 30 euros, poniendo 10 euros cada uno y se marcharon a su habitación. Posteriormente el conserje se percató que el precio de la habitación ascendía realmente a 3 euros, pero en lugar de devolverle los 27 euros a los caballeros, decidió quedarse 24 euros y repartir los otros 3 euros, por tanto, la cuestión planteada es; Si cada caballero puso finalmente 9 euros, pagaron en total 27 euros, si además el conserje se quedó 24 euros, esto sumaría 51 euros, ¿De dónde salen los 21 euros que sobran hasta llegar a los 30 euros? ¿Quién los ha puesto?

En este último ejemplo se ve claramente la redacción disparatada del problema, es decir, es verdad que cada caballero puso 9 euros que hacen un total de 27 euros, pero los 24 euros que se quedó el conserje no suman sino restan, es decir, 27 euros menos 24 euros que se quedó el conserje dan como resultado 3 euros, que es el precio al que finalmente asciende la habitación. En el problema original no serían 27 euros mas 2 euros del conserje, sino 27 euros menos 2 euros del conserje dan como resultado 25 euros que es el precio final de la habitación.

Resumiendo, tengo que deciros que el ser creativo no es un don celestial, y aunque ser un genio es posible que sí lo sea, para conseguir ser una cosa u otra debemos romper con nuestros bloqueos mentales y dejar de ponernos límites a nosotros mismos, muchas ideas son un fracaso, pero también he de decir que producto de muchas ideas que fracasan aparecen otras exitosas.

Sólo aquellos que están dispuestos a buscar, serán capaces de encontrar la recompensa.

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